Sosuke Natsukawa
Hace poco, mientras buscaba mi próxima lectura, me encontré con un título que llamó mi atención de inmediato, El gato que amaba los libros. Como amante de los gatos y las historias, no lo pensé demasiado y me sumergí en sus páginas, acompañando a Rintaro y al enigmático gato parlante en su peculiar aventura. Lo que al principio parecía ser una historia sencilla pronto reveló una profundidad inesperada, un relato sobre el duelo, la reconstrucción personal y las migraciones internas que atravesamos en momentos de cambio y pérdida.
La novela, escrita por Sosuke Natsukawa, sigue a Rintaro Natsuki, un adolescente que acaba de perder a su abuelo, el dueño de una pequeña librería de segunda mano que ha sido su refugio durante toda su vida. Para Rintaro, este espacio seguro se convierte en un recordatorio constante de su pérdida, llenándolo de incertidumbre sobre su futuro y atrapándolo en el duelo. Todo cambia con la aparición de Tora, un gato parlante que lo invita a embarcarse en una misión muy particular; salvar libros que están siendo maltratados o ignorados.
Rintaro y Tora se adentran en tres laberintos literarios donde enfrentan a personajes que encarnan diferentes formas de maltrato hacia los libros. Sin embargo, estas aventuras son mucho más que un rescate literal; cada libro salvado y cada reflexión enfrentada se convierten en un espejo para Rintaro, ayudándolo a confrontar su duelo y a reconstruir su identidad fragmentada. Aunque no hay un viaje físico en la historia, su travesía emocional refleja las migraciones internas que enfrentamos al transitar por pérdidas, cambios y nuevos comienzos.
Tora, el enigmático gato parlante, actúa como una manifestación del inconsciente de Rintaro, guiándolo para enfrentarse a sus emociones reprimidas y miedos profundos. Este personaje simboliza esas figuras o circunstancias que nos empujan a movernos, a abandonar el estancamiento emocional y a mirar hacia adelante. Para muchas personas migrantes, Tora podría representar el vínculo con su lengua materna, su cultura o las conexiones familiares que les recuerdan quiénes son en medio del desarraigo.
Los laberintos literarios que Rintaro recorre son metáforas del proceso de integración emocional que acompaña a las transiciones significativas. Cada libro que rescata simboliza una parte de sí mismo que requiere ser reconocida, valorada y protegida. En el contexto migratorio, estos libros pueden interpretarse como las historias, tradiciones y experiencias que las personas migrantes llevan consigo. Son fragmentos esenciales de su identidad que, frente a la presión de adaptarse a un nuevo entorno, necesitan ser resguardados para no perder su conexión con lo que les da sentido y pertenencia.
Los personajes que maltratan los libros encarnan actitudes que también se reflejan en cómo las sociedades algunas veces perciben la identidad y la historia. Algunos tratan los libros como meros objetos de consumo, ignorando su profundidad, un paralelismo con la manera en que, a veces, las personas migrantes son reducidas a su utilidad o función, sin considerar sus historias y subjetividades. Otros se centran en la cantidad de libros leídos, sin preocuparse por su significado, reflejando una visión superficial que ignora las complejas experiencias individuales de quienes migran. En este contexto, la misión de Rintaro de salvar los libros se convierte en una metáfora de la resistencia contra las fuerzas que intentan despojar tanto a los libros como a las personas de su esencia y su valor intrínseco.
En el proceso de salvar libros, Rintaro emprende un viaje de autodescubrimiento y reconciliación. Este acto de rescate y preservación simboliza el recorrido que muchas personas migrantes enfrentan al intentar integrar lo que dejaron atrás con lo que buscan construir en un nuevo entorno. La conexión con el pasado no es vista como un peso que impide avanzar, sino como un ancla que brinda estabilidad y orientación, permitiendo enfrentarse al futuro sin desarraigarse de lo que define su esencia.
El gato que amaba los libros nos recuerda que el duelo y el cambio son procesos llenos de altibajos, nunca lineales ni predecibles. En su camino, encontramos un reflejo de cómo, incluso en medio de la pérdida y la incertidumbre, es posible hallar refugios emocionales que ayuden a procesar lo vivido. Para él, los libros se convierten en ese espacio seguro, un lugar donde su identidad puede reconstruirse y fortalecerse. Para otros, esos refugios pueden ser recuerdos, rituales o vínculos significativos que ofrecen arraigo y sentido mientras enfrentan las transformaciones de nuevas realidades.
La historia de Rintaro resalta la importancia de preservar la esencia de lo que somos, incluso frente al desafío de adaptarnos a nuevas circunstancias. Así como él lucha por salvar libros maltratados, las personas migrantes, en sus propios laberintos emocionales, se esfuerzan por mantener vivos sus recuerdos, tradiciones y vínculos mientras reconstruyen sus vidas en contextos desconocidos. Las páginas de Natsukawa nos invitan a reflexionar sobre cómo, al proteger aquello que nos define, encontramos la fuerza para avanzar con mayor claridad y propósito, integrando lo que hemos sido con lo que estamos destinados a ser.
¿Qué herramientas o símbolos te han guiado en momentos de cambio? ¿Qué objetos, recuerdos o rituales te han ofrecido estabilidad cuando todo parecía transformarse?
Referencias:
- Natsukawa, Sosuke. El gato que amaba los libros. Editorial Duomo, 2021.
- Freud, Sigmund. Introducción al Psicoanálisis. Ediciones Akal, 2020 (edición original 1917).
- Jung, Carl G. Arquetipos e inconsciente colectivo. Paidós, 1980 (edición original 1959).
- Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica, 2013.
- Said, Edward W. Reflexiones sobre el exilio y otros ensayos. Taurus, 2019.



