Partir é também voltar – A partida do trem

Clarice Lispector

Recientemente, y casi por casualidad, me encontré con un cuento breve de Clarice Lispector titulado A partida do trem. Lo leí en portugués, mi lengua materna, y fue como hallar un refugio inesperado, un espacio secreto donde, por unos instantes, volví a sentirme en casa. Leer en mi idioma no es solo un acto cotidiano, sino un vínculo profundo con mis raíces, un ancla emocional que me recuerda quién soy y de dónde vengo.

En este cuento, Lispector utiliza la partida de un tren como un símbolo cargado de significado. Lo que parece ser un simple viaje cotidiano se transforma en una metáfora profundamente poderosa sobre las transiciones de la vida, esos momentos de cambio en los que el movimiento se convierte en un punto de inflexión. La partida del tren representa ese instante en que dejamos algo atrás sin tener certeza de lo que encontraremos al llegar. Para quienes migran, esta imagen encapsula esa experiencia de no estar ni en el lugar que se dejó ni en el que se desea alcanzar. En ese tránsito constante, la autora nos invita a reflexionar sobre el significado del movimiento, no solo hacia nuevos territorios, sino también hacia dentro, donde el trayecto redefine quiénes somos y lo que llevamos con nosotros.

La delicadeza con la que Lispector plasma esta sensación convierte A partida do trem en una representación poética del desarraigo y del viaje emocional que acompaña las grandes transformaciones. Su protagonista no solo se aleja físicamente de un lugar, sino también emocionalmente de todo aquello que representaba estabilidad, enfrentándose a la incertidumbre de lo desconocido. Como la autora sugiere, lo más relevante no es el punto de partida ni el de llegada, sino lo que ocurre en el trayecto, el proceso de adaptarse, de evolucionar emocionalmente y de reconstruir quiénes somos.

La partida del tren es también un momento de introspección, un espacio donde la protagonista enfrenta sus miedos y reflexiona sobre lo que significa alejarse de lo conocido. Este cuento nos recuerda que, incluso en medio de la incertidumbre, necesitamos encontrar refugios que nos brinden estabilidad. Para quienes han migrado, uno de esos refugios suele ser la lengua materna, ese espacio donde las palabras tienen un peso familiar, un sonido cálido que nos conecta con lo que dejamos atrás.

Según Jacques Lacan, la lengua no es solo un medio de comunicación, sino un elemento esencial en la construcción de nuestra identidad. En el proceso migratorio, la lengua materna se convierte en un puente hacia nuestras raíces, un lugar simbólico que nos permite reencontrarnos con nosotros mismos.

A partida do trem también puede interpretarse como un relato sobre el duelo. Freud explica que el duelo no solo implica la pérdida de algo tangible, sino también la pérdida simbólica de una parte de nuestra identidad vinculada a aquello que dejamos atrás. En el cuento, la protagonista enfrenta un duelo silencioso mientras el tren avanza, llevando consigo lo que podríamos llamar “fantasmas emocionales”, como recuerdos, conexiones y fragmentos de su vida pasada. El desafío no es olvidarlos, sino aprender a vivir con ellos, integrarlos y, cuando sea necesario, dejarlos ir.

Lispector también nos habla de la incertidumbre que define toda transición. La protagonista no sabe qué la espera al final del trayecto, y esa falta de certeza es un sentimiento que las personas migrantes pueden reconocer. Pero en la incertidumbre también hay una oportunidad; la posibilidad de redescubrirnos, adaptarnos y encontrar nuevos significados en lo desconocido.

A partida do trem es un cuento breve pero profundo, una metáfora universal sobre las transiciones de la vida y, especialmente, sobre la experiencia migratoria. A través de la imagen del tren en movimiento, el viaje se convierte en una oportunidad para conectar con nuestra esencia mientras atravesamos el caos y construimos un nuevo sentido de pertenencia. En esa travesía, los refugios y los significantes que encontramos son esenciales para mantenernos conectados con nosotros mismos mientras atravesamos el cambio y construimos un nuevo sentido de pertenencia.

¿Qué significantes, símbolos o refugios encuentras en tus propias transiciones? 

Referencias:

  • Lispector, Clarice. A partida do trem. En Onde estivestes de noite. Editora Rocco, 1974.
  • Freud, Sigmund. El malestar en la cultura. Alianza Editorial, 1930.
  • Freud, Sigmund. El yo y el ello. Alianza Editorial, 1923.
  • Jung, Carl G. El hombre y sus símbolos. Paidós, 1964.
  • Said, Edward W. Reflexiones sobre el exilio y otros ensayos. Debate, 2008.

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